miércoles, 11 de octubre de 2017

Déjame ser niña...

Un puñado de mi tierra
y el hambre que me atenaza,
como puñales se me clavan
quitándome la esperanza.

Me habéis dicho que este día
es para nosotras, hombres
mira dentro de mi alma
y espero que no te asombres.

Vosotros me estáis mirando
ya como si fuera adulta,
pero mi cuerpo es un ave
que con poquito se asusta.

Si supierais hombres perversos
que en esta pobreza extrema
ni siento ni quiero los besos
ni quiero causaros penas.

Solo quiero que la justicia
llegue a los pobres y los ricos
las niñas, solo somos niñas
con un corazón infinito.
Las que nacisteis en cunas de oro
yo que nací en la pobreza
caminamos bajo un sol
que nos colma de tristezas.

No nos deis días especiales
hacer cada día especial
respetando las edades
de toda la humanidad...

Mirad por toda la tierra
cuantas niñas habéis dejado
en manos de proxenetas
que nuestra alma ha matado.

Yo solo tengo esta tierra
que cabe en este puñado
pero mi dolor no altera
los sueños que me han dejado.

No quiero cuna de oro
quiero que respetéis mi niñez
en este día que es nuestro
hasta llegar la vejez...


























Se que es un poema triste para celebrar el día de la niña y por eso quizás no he dejado de recordar esta otra entrada que escribí sobre ese tema y que podéis leer  aquí.

Noche de todos los santos...

Viento negro, luna blanca.
Noche de Todos los Santos.
Frío. Las campanas todas
de la tierra están doblando.

El cielo, duro. Y su fondo
da un azul iluminado
de abajo, al romanticismo
de los secos campanarios.

Faroles, flores, coronas
campanas que están doblando.
Viento largo, luna grande,
noche de Todos los Santos.

Yo voy muerto, por la luz
agria de las calles, llamo
con todo el cuerpo a la vida,
quiero que me quieran, hablo...

a todos los que me han hecho
mudo, y hablo sollozando,
roja de amor esta sangre
desdeñosa de mis labios.
Y quiero ser otro, y quiero
tener corazón, y brazos
infinitos, y sonrisas
inmensas, para los llantos
aquellos que dieron lágrimas
por mi culpa, pero, ¿acaso
puede hablar de sus rosales
un corazón sepulcrado?
Corazón, estás bien muerto,
Mañana es tu aniversario.

Sentimentalismo, frío.
La ciudad está doblando.
Luna blanca, viento negro.
Noche de Todos los Santos.






















Juan Ramón Jiménez, En 1902 publicó Arias tristes e intervino en la fundación de la revista literaria Helios. También abandonó el Sanatorio del Rosario y se trasladó al domicilio particular del doctor Luis Simarro. Ya en 1904 publicó Jardines lejanos...Para saber mas pulse aquí.
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